Manuel
Segura Morales es doctor en filosofía y Ciencias de la Educación. Es
profesor jubilado de la Universidad de la Laguna. Sus cursos y
publicaciones sobre competencia social son conocidos en toda España.
Nació en Granada. Conoció al poeta Federico García Lorca y es ahijado
de Falla. En su amplia experiencia personal y profesional siempre ha
estado presente la preocupación por niños problemáticos y marginados.
Realiza su tesis doctoral bajo el título: “Tratamientos eficaces de
delincuentes juveniles”. Llegó también a rodar un corto acerca de la
vida de un adolescente que víctima de su familia y de la sociedad
comenzó a robar y terminó en la cárcel.
Siempre le preocuparon los marginados, los delincuentes.
Es autor de libros como: “Ser
persona y relacionarse”, “Educar las emociones y los sentimientos”,
“Relacionarnos bien”, “Enseñar a convivir no es tan difícil”
Su vertiente teórico - práctica está recogida en programas de competencia social.
Nos habló sobre diferentes aspectos de la Educación en una interesante
conferencia, los conocimientos pedagógicos y psicológicos se
unieron a su vasta experiencia personal en este campo, todo
ello aderezado de un sentido del humor finísimo.
Sobre finalidad y contenidos de la educación, ha habido en los últimos años cuatro oleadas, según el profesor Segura:
1)
APRENDER A PENSAR: “La escuela del siglo
XXI será la escuela de enseñar a pensar. En esta línea van los
programas de filosofía en el aula de Lipman, el PEI del profesor
Feuerstein y algunos libros de éxito espectacular, como “Más Platón y
menos prozac” L. Marinoff.
2)
ADQUIRIR HABILIDADES SOCIALES. Se refiere
además de la motricidad social(ojos, gestos, tono de voz, distancia) a
conseguir relaciones asertivas (que quiere decir, justas y eficaces) en
vez de inhibidas o agresivas
3) EDUCACIÓN EMOCIONAL. Conocer las
emociones, manejarlas, saber motivarse y controlar las emociones que se
desborden.
4) EDUCACIÓN EN VALORES MORALES. Opina
que el crecimiento moral del individuo se produce a partir de la
heteronomía moral
inicial (otros tienen que decirnos lo que se debe hacer y lo que no),
hasta la autonomía responsable y la consideración de la igualdad
y la dignidad de todos los seres humanos.
El
papel del profesor quedó ampliamente resaltado como educador,
pero no como el único educador, ya que el papel de la familia es básico
en ese sentido.
Normalmente,
decía el profesor Segura, que a las reuniones de padres suelen
asistir las doce madres de los doce niños no problemáticos. Nos contó
una experiencia llevada a cabo en Valencia. Contaron con la
colaboración de las autoridades políticas en Educación y Trabajo. Se
pretendía lograr la implicación de los padres que normalmente no
suelen asistir a las reuniones del colegio de sus hijos. Para que
asistiesen se les invitó a una charla donde recibirían una cantidad
determinada de dinero por acudir y un pequeño aperitivo. La asistencia
fue masiva, y el programa de implicación de padres con el colegio un
éxito. Al analizar los gastos del programa y los beneficios se encontró
que incluso económicamente la idea había resultado muy rentable.
Comentó
el importante papel del trabajo multidisciplinar entre educadores,
psicólogos e incluso psiquiatras. Matizó que no se trata de que le
profesor reúna todas estas capacidades, sino de que tenga en cuenta que
un alumno a veces no rinde porque está bloqueado emocionalmente y si se
quieren conseguir objetivos de aprendizaje hay que mejorar sus aspectos
emocionales deficientes.
Resaltó
la importancia de educar, tanto a los alumnos difíciles como a los
normales, en los tres aspectos de su programa: Habilidades Cognitivas,
Habilidades Sociales y Crecimiento Moral. Si al educar a jóvenes
delincuentes se descuida la formación en alguno de estos pilares se
corre el riesgo de convertir a los delincuentes en habilidosos
socialmente, pero sin valores morales que les permitan ser más justos.
Es decir, según sus palabras se puede hacer “delincuentes
hábiles”, pero sin conseguir cambios hacia mejor en su globalidad
como personas.
Otro
aspecto de la charla fue la exposición de los diferentes tipos de
inteligencias existentes. Clásicamente, se valora como inteligencia
aquella que se basa en los conocimientos lingüísticos y los
lógico - matemáticos, pero
no se tienen en consideración otras, por ejemplo la inteligencia
emocional. Sobre esta última habló de los trabajos de Goleman, donde se
ve cómo no son los mejores estudiantes los que luego alcanzan los
mejores objetivos en la vida, sino aquellos con mejor
inteligencia emocional. Al respecto, hizo un comentario inspirado en
Antonio Machado: “de diez cabezas, una piensa y diez embisten”. Pero la
verdad es que, si consideramos igualmente importantes las ocho
inteligencias enumeradas por Howard Gardner, TODOS SIRVEN PARA ALGO, NO
HAY NADIE INEPTO TOTAL. La misión del educador es descubrir y
potenciar las habilidades que más destacan en los
alumnos
La charla de
una hora y el posterior coloquio tras la cena, nos acercaron a un
Manuel Segura muy buen comunicador de experiencias y de teorías que
pone en práctica cuando se trata de intervenir y mejorar la convivencia
de los educandos, cualquiera que sea la edad y la conflictividad de
esos educandos.
Todo ello nos acerca más y nos reafirma en la idea
de que es necesario regular los procesos de convivencia con
herramientas de intervención consensuadas por las actores sociales, en
nuestro caso los de las instituciones educativas.
Muchas gracias señor Segura.