Encuentros de Invierno

Martes 3 de febrero de 2004

EDUARDO GARCÍA MATILLA

Análisis crítico y didáctico de los medios de comunicación

Eduardo García Matilla es Licenciado en Imagen por la Facultad de C.C.I. de la Universidad Complutense de Madrid.Titulado por la Escuela Oficial de Radiodifusión y Televisión.

Profesor de la Facultad de C.C.I.I. de la Universidad Complutense de Madrid (1972-1982), de la Escuela Oficial de RTV (1971-1975) y del Instituto Oficial de RTV (1976-1983).

 

Fue Director de Radio 3 de R.N.E. Director de programas y Director adjunto en Radiocadena Española.

 

Director de más de cien cursos de especialización destinados a profesores de distintos niveles, licenciados universitarios, profesionales extranjeros, etc.

 

Experto en análisis y estrategia de la programación de televisión, en prospectiva de los medios de Comunicación y en comunicación política.

Autor del libro "Subliminal: Escrito en Nuestro Cerebro" (1990).

Actualmente es Presidente de Corporación Multimedia, S.A. empresa especializada, entre otras tareas, en investigación y prospectiva del sector audiovisual.

El pasado 3 de febrero organizado por FEAE Asturias y dentro de las actividades previstas para el curso 2003-2004 se celebró en al Aula Magna del edificio histórico de la Universidad de Oviedo la conferencia de D. Eduardo García Matilla, experto en medios de comunicación, bajo el título de Análisis crítico y didáctico de los medios de comunicación.

Sus aportaciones resultaron muy novedosas y de un gran interés, especialmente las referencias efectuadas al medio televisión y a la utilización del Videorating como sistema interactivo que analiza todo lo que se mueve en torno al mundo de la televisión: desde las audiencias, los formatos y las líneas de programación, hasta la situación económica del sector.Los resultados que tal sistema arrojaba en relación a la población española y que fueron presentados en su intervención, resultaron impactantes.

De especial importancia siguen siendo los datos que se manejan en torno al número de horas dedicadas a ver televisión por niños y jóvenes, las franjas horarias en que lo hacen, así como el notable cambio producido –¡para peor!- en el contenido de los programas que ofrecen las cadenas generalistas en la actualidad.

Más que nunca se hace necesaria la reflexión sobre estos fenómenos. La escuela debe ofrecer espacios y contenidos en su currículo que permitan su análisis y valoración, creando actitudes críticas ante los medios y la “teleprogramación” a que estamos sometidos. Y este es un buen momento para ponerse a pensar en ello.

Información de gran interés sobre análisis e informes de audiencias a través del Videorating puede encontrarse en www.corporacionmultimedia.es

 

 

Algunos contenidos

Uno de los grandes cambios en el escenario televisivo del futuro se refiere a la transformación radical de la estructura de la población en muchos mercados. Se está incorporando una población inmigrante que va a ser decisiva en la configuración de las clases sociales en muchos países. En mercados como el español, sólo en Madrid el 10% de la población son inmigrantes –mayoritariamente latinoamericanos- y se prevé que en 2010 un 20% de la población sea inmigrante.

Esto va a transformar todos los estatus sociales en los que se conforman los porcentajes de audiencia. Se trata de un nuevo público de clase baja o media-baja que consume mucha televisión, y esta circunstancia debe implicar la puesta en marcha de nuevas estrategias de programación para tener en cuenta esos cambios.

Todo esto no es tan nuevo. Algunos programas que hoy consideramos clásicos han tenido su origen en la reacción ante cambios de este tipo: se puede recordar el ejemplo de un programa de éxito en Estados Unidos, luego exportado, como fue Barrio Sésamo, diseñado en un principio para incorporar y adaptar a las minorías no escolarizadas en el modelo de sociedad estadounidense. Estrategias similares pueden seguirse en otros países -España es un buen ejemplo- para incorporar a los alumnos inmigrantes con diferentes culturas, lenguas, religiones y niveles de aprendizaje.

Pero también en las edades se observan cambios trascendentales. Eduardo García Matilla habla de una caída de los niños y los jóvenes adolescentes, mientras que hay un aumento de los jóvenes adultos y los mayores de 65 años. Esta es la tendencia, y aquí nos encontramos con una contradicción al querer hacer una televisión más joven, diferente, alternativa... Cuando la gente que ve más televisión es la gente mayor. También surgen ciertas dificultades con el gran grupo de 25 a 44 años, al que es muy difícil dirigirse, porque es realmente diverso. En él se encuadran progresistas, conservadores, personas con alto nivel cultural, amantes de la televisión basura...

Conceptos emergentes

Parece aceptado que quien más incrementa el consumo de televisión es la población adulta. También lo es que la decisión de los jóvenes es clave en el impacto por el mando a distancia en el prime time. Aquellos padres que hablan poco con sus hijos, por lo menos negocian con éstos lo que van a ver por la noche juntos. Así, gran parte de las comedias de situación de mayor éxito hoy están diseñadas para mantener este consenso familiar.

El análisis sobre qué conceptos son emergentes es una clave importante. En Estados Unidos, en su momento, se identificó a la gente mayor como un grupo emergente, que era desdeñado en un principio por los publicitarios. Sin embargo, llegó Procter & Gamble y produjo Las chicas de oro, una serie que ofrecía una visión diferente de la vida cotidiana de tres mujeres de edad avanzada. Se trataba de producir la serie e intercambiarla por tiempo publicitario en la cadena. La comedia fue un éxito, y Procter & Gamble obtuvo un gran rendimiento publicitario.

Ese análisis de los grupos emergentes llevó también en el mercado estadounidense a identificar otro público estratégico: las mujeres que viven solas, personas preparadas y con altos niveles de estudios. De ahí salen series como Ally McBeal o Sex and the city. También se incorporan personajes de esas características a series convencionales.

Cambio de géneros

Otros cambios importantes se refieren a la aportación de géneros al total del share de las cadenas generalistas. Así, se puede apreciar que retrocede la ficción externa, en especial el cine. En Estados Unidos no se da más que un largometraje a la semana en las grandes cadenas. El cine no fideliza, es caro, y cuando un porcentaje creciente de la población tiene como mínimo 10 ó 12 canales de televisión dedicados a ofrecer largometrajes, es absurdo programar una película. También se incrementa la producción controlada por cada canal (informativos, actualidad, magazines); sube la ficción propia y, por supuesto, la telerrealidad, que ha abierto una línea de futuro, porque son programas en los que se aprovecha todo, con posibilidad de crear canales temáticos, aplicaciones interactivas, revistas, libros, explotar a los participantes en numerosos eventos y espacios televisivos... Estos reality shows hacen de locomotoras del resto de contenidos y dan consistencia a toda la cadena.

Además, se advierte un abandono progresivo de los contenidos temáticos, según van saliendo éstos a la televisión de pago, como es el caso del deporte.

Erosión generalista

Eduardo García Matilla defiende un cambio del modelo televisivo y asegura que lo que se está produciendo hoy es sólo el inicio de un proceso que se va a acelerar en los próximos años. Para el director general de Corporación Multimedia, el fracaso digital en muchos países es producto del miedo a asumir un cambio tecnológico desde un modelo distinto. "Lo que se ha intentado es meter a martillazos todo lo que conocíamos en una tecnología nueva".

García Matilla habla de una caída de las grandes cadenas generalistas a costa de los soportes emergentes, ya sean canales de pago en satélite, cable, televisiones locales y autonómicas.

Un ejemplo claro que sirve de modelo y tendencia para otros mercados es el estadounidense, donde el año pasado, por primera vez en la historia después de un dominio de las grandes nertworks, el incremento del cable y del satélite ha superado a las grandes cadenas tradicionales. Esto no sólo ocurre en Estados Unidos. En mercados como el británico ya hay un 50% de hogares con oferta multicanal de televisión, bien sea por satélite, cable o a través de Freeeview, el modelo de televisión digital terrestre en abierto.

García Matilla señala el peligro de que todo esto fomente la existencia de una televisión para ricos y otra para pobres. Una televisión que tenga canales temáticos, productos interactivos, video bajo demanda, canales deportivos, películas de estreno, educación y cultura; y, por otro lado, los canales generalistas, con menos audiencia y menos cuota publicitaria. Si ahora hay una tendencia a los contenidos televisivos mediocres, la fragmentación de audiencias, la segmentación y la personalización que se nos vienen encima pueden acentuar esta pérdida cualitativa. Esto es lo que lleva al director general de Corporación Multimedia a decir que "si no existiera la televisión pública, habría que crearla, porque supone la única esperanza de que las audiencias con menos recursos y menos niveles culturales se puedan adaptar a ese cambio de la sociedad de las información”.

El petróleo de los contenidos

En la misma línea en la que se manifestaba días atrás el director general de Audiovisual de Vocento cuando afirmaba que "sea cual sea el futuro de la televisión, aquellos que fabriquen contenidos siempre tendrán un sitio en el mercado", Eduardo García Matilla también cree en la fuerza de los contenidos audiovisuales de mañana. Asegura que éstos no sólo van a ser clave para la futura televisión con capacidades interactivas, sino para todo aquello en lo que se concentran las grandes inversiones, que son las redes de telecomunicaciones, y que van a consolidar la sociedad de la información. Las empresas de telecomunicaciones venden voz y canales de datos, venden telefonía móvil... pero lo que las puede diferenciar son los contenidos.

Estos contenidos audiovisuales, además de generar dinero en el futuro por la interactividad o por la compra directa a través del televisor, van a suponer un elemento diferencial que permitirá captar clientes y quitárselos al competidor. No se tratará de un cliente sólo de televisión, sino de un cliente global, que gasta 250 euros al mes en teléfono, red de datos, telefonía móvil... De este modo, si los contenidos son el petróleo, deberían ser tratados por medio de refinerías para sacarles el máximo partido. El concepto de producción multisoprte para televisión en abierto, televisión temática, interactividad, o soportes físicos es una clara línea de futuro.

En colaboración con CPR AVILES y UNIVERSIDAD DE OVIEDO