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Coautores: Manuel Ávila Cañadas,
Teresa Caballer Sancho, Albertina Chesa Ripio,
MªIsabel Cogollos Martorell, Benet Delcan
Zamundio, Dolores Escrivá
Esteve, Santiago Estañán Vanacloig,
Inmaculada López Primo, Antonio
Piera Rubio, Laura Ruiz Vera, Vicenta Torres Mínguez
Seminario: "La dirección de centros educativos"
Fòrum Europeo de Administradores de la
Educación
COMUNIDAD VALENCIANA
DOCUMENTO CON LAS CONCLUSIONES DEL TRABAJO DEL SEMINARIO:
1.- PLANTEAMIENTO.
Una nueva cultura pedagógica está incidiendo
directamente en la dimensión organizativa de los centros
educativos. La acción directiva se
desarrolla de manera coordinada y continuada entre las personas que
conforman las organizaciones educativas.
Cada centro es
singular y tiende a desarrollar su propio proyecto de actuación dentro
del contexto sociocultural y económico en el que está enclavado y se
dirige a un alumnado de unas familias determinadas. La dirección en el
centro ya no es ejercida exclusivamente por una persona, la directora o
el director, en este momento las tareas directivas se ejercen desde
diversos ámbitos, fundamentalmente la planificación, la gestión y la
evaluación, reforzados todos ellos por las redes de comunicación
interpersonal e intergrupal que se extienden desde dentro y fuera del
recinto escolar.
La planificación abarca todos los niveles de la organización,
asegurando la participación de todos los sectores según sus
responsabilidades para llevar a cabo las metas previamente definidas.
Los centros escolares elaboran sus propias planificaciones estratégicas
que implican la valoración de necesidades, la identificación de los
resultados deseados, la determinación de estrategias para conseguir
éstos y la asignación de prioridades a las distintas metas e
iniciativas.
Las metas educativas, las declaraciones de la dirección que debe seguir
el centro tienen un nivel de concreción para su formulación basado
principalmente en la experiencia del profesorado y del resto de
miembros de la comunidad escolar y en el conocimiento de las
necesidades del alumnado. Estas metas se orientan hacia los procesos de
aprendizaje y los resultados deseados para el alumnado y en su
consecución deben comprometerse todos los miembros de la comunidad.
La planificación curricular, la planificación organizativa y la
planificación instruccional. Estas dimensiones de la planificación
coincidirían terminológicamente con el proyecto curricular, la
programación general anual y la programación de aula.
La gestión supone que el equipo directivo, en sus distintos niveles de
responsabilidad: dirección, jefatura de estudios, secretaria, jefaturas
de departamento, coordinaciones, tienen autorización para proceder a la
ejecución en el año que tienen por delante de las metas de común
acuerdo en el centro. El aspecto central de esta gestión es, por
supuesto, el aprendizaje y la enseñanza, que constituyen "los fluidos
esenciales del ecosistema escolar en que se convierte la vida en el
centro docente". Y para que este ecosistema se adapte a sus miembros es
necesaria una gestión que se da en diferentes ámbitos:
a) organización y coordinación que dependen de la dirección del centro
y del Consejo escolar y del claustro de profesorado.
b) gestión curricular responsable de la elaboración y diseño de los
programas de etapa y ciclos y de cada una de las áreas curriculares que
depende fundamentalmente de los órganos de coordinación didáctica con
el control y la supervisión de la jefatura de estudios.
c) la gestión económico administrativa responsabilidad de la secretaría
o administración del centro que controla el presupuesto anual y la
gestión de los recursos materiales e infraestructura del centro.
d) los servicios escolares cada día más necesarios y que dotan al
centro de las características de un establecimiento de servicios
públicos a la comunidad.
e) el entorno familiar. La presencia de las familias en el centro, su
participación en la vida del mismo, una aportación bidireccional de
valores que lo dotan de su misión educadora.
f) el entorno natural y social inmediato que hace que el centro se
imbrique en la realidad territorial sin tener que recurrir a la
metáfora narrativa de la nave espacial autosuficiente y desconectada de
la tierra a la que está ligada no sólo físicamente sino histórica y
culturalmente.
g) el entorno social amplio las redes de comunicación e intercambio no
sólo de información sino también de valores y formas de conocimiento,
ayudan a los centros en la definición de sus propias metas y sirven a
las tareas básicas de aprendizaje- enseñanza para la construcción del
conocimiento individual y colectivo del alumnado.
La evaluación consiste en reunir información con el propósito de emitir
un juicio. Esta no es una actividad aislada de las fases de
planificación y gestión. Los juicios que se hacen son factores
importantes a la hora de decidir la formulación de las metas, la
identificación de las necesidades, el establecimiento de prioridades,
la preparación del programa anual del centro, y en la ejecución
constante del programa escolar de cada profesora o profesor.
La evaluación se considera así un elemento clave en el centro, está
prevista en todas y cada una de las fases, desde la planificación hasta
la misma evaluación o metaevaluación. No es un procedimiento aislado,
con una finalidad recolectora o cuantificadora de resultados, sino que
es una estrategia presente como un elemento de la planificación, de la
gestión o de la evaluación.
2.- EL LIDERAZGO.
En
el centro escolar se hace necesaria la presencia de una persona que
asuma el papel de lider al que se le asignan la dirección y la
coordinación de las tareas de grupo. Su perfil vendría dado por las
siguientes características:
- imaginación creativa.
- responsabilidad compartida.
- apoyar y respaldar las propuestas que se formulen mostrando interés porque se lleven a término.
- hablar y escuchar a toda la comunidad escolar.
El liderazgo como tal concepto requiere de una determinada concepción
del grupo o en este caso de la comunidad escolar donde va a ejercer,
así el entorno del centro traslada el centro de gravedad de la
educación institucional del profesor singular y aislado a la
organización que tiene la responsabilidad de equipar con nuevas formas
de conducta a los alumnos mediante lo adecuados planes de trabajo
concebidos a medio y largo plazo que articulan el esfuerzo de múltiples
profesionales y aseguran un aprovechamiento óptimo de los recursos. La
creación de un entorno organizativo creativo en los centros tendría los
siguientes factores:
- RETO: Compromiso de los miembros individuales con los objetivos de la organización.
- LIBERTAD. el grado de independencia en el comportamiento de las personas en la organización.
- APOYO DE IDEAS: en el modo en que las nuevas ideas son recibidas.
- CONFIANZA: seguridad emocional en las relaciones.
- DINAMISMO: dinámicas dentro de la organización.
- OPTIMISMO-BUEN HUMOR: ambiente relajado.
- DEBATE: la aportación de ideas diferentes, puntos de vista, experiencias y áreas de conocimiento.
- CONFLICTO: el alcance del mismo en el que se desarrollan las tensiones emocionales dentro de la organización.
- ASUNCIÓN DE RIESGOS: la organización está predispuesta y lista para tolerar las incertidumbres.
- TIEMPO PARA LAS IDEAS: valorar el tiempo disponible utilizado en la presentación y elaboración de nuevas ideas.
3.- LA DIRECCIÓN ESCOLAR POSIBLE
La
dirección de los centros educativos se hace estratégicamente necesaria
para organizar y coordinar un proyecto educativo coherente de educación
identificable como tal y que en su desarrollo singular entre el
profesorado y el alumnado, con la participación de otros sectores,
adquiera un alto grado de coherencia interna y entre en un proceso de
consecución de metas de calidad.
La dirección escolar
como tarea compleja resume en la palabra de lider las competencias y
habilidades especiales para la organización y coordinación de la
planificación de la gestión y de la evaluación. El puesto de la
dirección escolar debe asumirse desligado de la gestión entendida como
ejecución de tareas que son responsabilidad de otros miembros del
equipo directivo. Las exigencias administrativo-burocráticas deben
recaer sobre los responsables de las mismas en un centro, especialmente
en el área de secretaría administración del centro, así como los
cometidos curriculares deben ser transferidos a la jefatura de estudios
y a los órganos de coordinación didáctica.
La situación de los centros es cambiante como la propia realidad y las
personas que se dediquen a la dirección deben formarse en habilidades y
técnicas especializadas para ser capaces de tomar decisiones
arriesgadas desde la originalidad y la energía, intentando coordinar
los esfuerzos ajenos para la consecución de las metas educativas.
El modelo de dirección debería tender hacia nuevas posibilidades y
soluciones, superando un único modelo. Por un lado ofrecer la
posibilidad de que los centros, ejerciendo su autonomía responsable,
pudiesen elegir los candidatos a la dirección, no sólo de entre
proyectos que presentasen profesoras o profesores del centro, sino
también de otros profesores y profesoras que puedan optar a la
dirección de un centro desde fuera aportando un proyecto y una
experiencia. Sería el propio consejo escolar del centro el encargado de
valorar a los candidatos. Ello implicaría una evaluación después de un
periodo de tiempo para poder prorrogar por otro período igual en el
mismo centro.
Ello supondría que la actual acreditación para el desempeño de la
dirección se convirtiese en una especialidad más del profesorado que
pudiese ejercerse como tal en una nueva área docente de organización y
coordinación escolar.
Por otro lado la posibilidad de que equipos directivos presentasen
proyectos de dirección para los centros de nueva creación que les
permitiese durante un período determinado de tiempo desarrollarlo, con
la posibilidad de prórroga por otro período igual siempre que superasen
una evaluación positiva.
Una tercera posibilidad sería la de ofrecer formulas administrativas
para la creación de equipos directivos encargados de coordinar las
redes de recursos educativos de una determinada localidad o agrupación
de localidades en las zonas rurales, cuyo procedimiento de selección y
continuidad sería similar al anterior.
Estas tendencias pretenden aportar nuevos enfoques para la dirección de
los centros educativos desde un punto de vista profesional y
organizacional, sin menoscabo de la acción pedagógica de los equipos
educativos de los centros que deben recibir todo tipo de apoyos y
recursos para mejorar su cohesión interna y su coherencia en el
desarrollo de los programas de aprendizaje y enseñanza.
El debate y las propuestas son abiertas y el grupo de trabajo esperar
poder continuar para desarrollarlas con más precisión durante el
próximo curso.
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