DESDE VALÈNCIA (4)

Hemos llegado al tercero y último sopar-coloqui del curso 2004/05, entre los foristas de la Comunitat Valenciana. Ahora dedicado a un tema de tanta actualidad como La intelligència emocional dels directius escolars: competències personals i socials.

Así, pues, en los locales de Expohotel de València, el jueves 19 de mayo a las 20.45, el profesor Alejandro Campo –bien conocido entre nosotros, como forista prestigiado- aborda el tema, una vez presentada la sesión por el presidente de los anfitriones: Marc Antoni Adell. El ponente glosa la historia reciente de la presencia del fenómeno –inteligencia emocional- y alude a los autores –Salovey, Mayer, Gardner y Goleman- que lo han puesto de actualidad, para abordar seguidamente las dimensiones –personal e interpersonal- de la inteligencia emocional.

Alude a la necesidad de ir construyendo la autonomía personal, mediante el recorrido por itinerarios transformacionales, que hay que transitar con la perspectiva de ser capaces de anticipar futuros ilusionantes, desde perspectivas optimistas.

Aborda, asimismo, Alejandro Campo la gestión de los cambios indispensables, para construir aquella realidad y los clasifica en:

  1. Objetivos.
  2. Recursos
  3. Rutinas
  4. Actitudes
  5. Comportamientos.

A todos estos ámbitos o componentes se refiere a continuación, antes de pasar a glosar las características de los directivos, desde los parámetros de la inteligencia emocional. A saber:

  1. Personales: constancia, flexibilidad, equilibrio, serenidad, autonomía, visión positiva...
  2. Interpersonales: empatía, asertividad, escucha activa, sentido de equipo...
  3. Profesionales: capacidad de gestión, visión de futuro, eficacia...

Y todo eso desde una doble direccionalidad:

  1. Dando sentido a la realidad y
  2. Ejerciendo influencia –directa, indirecta i recíproca- en su entorno.

Se detiene el profesor Campo en la eficiencia de los líderes “inteligentes” y en su influencia, no sólo en el mejor funcionamiento de las organizaciones que “gobiernan”, sino en la mejora de los resultados académicos del alumnado, caso a caso.

Ofrece unas estrategias de intervención, que concreta en:

  1. Modelación, especialmente a través del ejemplo.
  2. Contacto, compartiendo y valorando el trabajo de los otros.
  3. Diálogo, ejercido permanentemente.

Para finalizar y sin perjuicio de la responsabilidad de las administraciones en apoyar y valorar el esfuerzo de los directivos, el ponente reclama la conciencia -entre los directivos- de constituir y actuar, como “masa crítica” del sistema educativo. Así se ofreció una panorámica del tema lo suficientemente amplia e interesante, que dio lugar –sobradamente- a un coloquio enriquecedor, que subrayó aspectos y problemáticas como:

  • La selección de los directivos escolares :criterios, condiciones, equipos etc., en el ámbito de la administración pública y en el sector privado.
  • La formación continua de los líderes y el intercambio de experiencias.
  • La participación democrática en la promoción de directivos y la necesidad de adecuar las intervenciones a cada entorno concreto.
  • La componente emotiva en el aprendizaje –y en la enseñanza- de y a adolescentes y la necesidad de contemplar el llamado “bienestar académico”, como conditio sine qua non para garantizar los mejores rendimientos del alumnado.

Todo en un contexto agradable y participado, porque todos y todas nos sentíamos protagonistas e implicados en el debate.

Así se introducía el minicurso de los dos días siguientes: 20 y 21, viernes y sábado, organizado por el FEAE de la Comunitat Valenciana y ADIDE-PV -Associació d’Inspectors d’Educació del País Valencià- sobre “La inteligencia emocional de los equipos directivos”. Uncurso/taller que fue coordinado por Alejandro Campo Postigo del Forum del País Vasco y miembro del Instituto Vasco de Evaluación e Investigación.

Las sesiones del curso se desarrollaron en las instalaciones del IES “Tirant lo Blanc” de Torrent. La primera sesión estuvo dedicada a la inteligencia emocional y la gestión de uno mismo. Conceptos como autoconocimiento y desarrollo profesional o la gestión del tiempo y el estrés fueron trabajados por los participantes mediante interesantes actividades y dinámicas planteadas por Alejandro Campo. 

Las sesiones del sábado sirvieron para adentrarnos en la competencia interpersonal y el liderato como influencia. El trabajo en equipo y la gestión eficaz así como la consideración de las escuelas como organizaciones inteligentes se abordaron desde la experiencia de los asistentes muchos de ellos miembros de equipos directivos de centros públicos y concertados -escuelas cooperativas-.

Como resumen destacar que la inteligencia emocional es un predictor de éxito en la vida y en especial en la de las organizaciones como son los centros educativos. La inteligencia emocional bien trabajada en los equipos directivos y educativos nos permite tener seguridad en nosotros mismos, mantener intereses variados, conocer el comportamiento esperado y aceptable, dominar los impulsos que nos llevan a conductas no deseadas, ser capaces de esperar, y seguir indicaciones y solicitar ayuda cuando la necesitamos. Un programa que de ser llevado sistemáticamente en el centro nos conduciría a un cambio positivo y a una mejora de la calidad de nuestras organizaciones educativas.

El éxito de la actividad fue refrendado por tod@s y agradecimos al profesor coordinador del curso/taller su buen hacer y la dedicación personal y profesional que nos ofreció durante su estancia en València.